Morteros Monocapa


A la hora de realizar revestimientos para fachadas en cualquier tipo de construcción existen una gran variedad de  opciones, entre ellas, el revestimiento Monocapa.

Esta es una de las opciones más utilizadas debido a su gran cantidad de ventajas como la impermeabilidad o la resistencia, es por ello que en este artículo vamos a contarte todo lo que tienes que saber acerca de este tipo de revestimientos.

¿Qué son los Morteros Monocapa?

Los morteros monocapa aparecen en España en la década de los ochenta como un revestimiento exterior derivado del avance y evolución tecnológica de los morteros de cemento. Suponen una alternativa al sistema tradicional de enfoscado y pintado que aporta una estética y textura características.

Están compuestos por un conglomerante hidráulico, áridos de granulometría seleccionada y aditivos específicos. Llegan a obra listos para su empleo a mano o proyectados con máquina y poseen en estado fresco una serie de propiedades que les hacen más fáciles de aplicar que los morteros tradicionales. En particular, destacan: homogeneidad en la mezcla, escasa tendencia a la segregación, alta adherencia, mayor resistencia al descuelgue, mayor rendimiento, amplio tiempo de trabajabilidad y buena capacidad de retención de agua.

Este revestimiento continuo con funciones decorativas y de protección de los paramentos sobre los que se asientan es, básicamente, un mortero modificado y pigmentado en masa que admite distintos tipos de acabado.

Una vez hemos visto su definición vamos a analizar sus usos y características, así veremos qué ventajas tienen y algunos ejemplos para que no quede ninguna duda acerca de ellos.

¿Qué normativa siguen?

Los morteros monocapa están contemplados en la UNE EN 998-1, donde vienen definidos como OC. Es exigible el marcado CE de estos productos desde febrero de 2005.

¿De que se componen los Morteros Monocapa?

Las materias primas que componen un mortero monocapa son las siguientes:

  • Áridos: de naturaleza carbonatada o silícea, con una granulometría adecuada.
  • Pigmentos: de naturaleza inorgánica, estables a la luz del sol y compatibles con el resto de componentes.
  • Cargas ligeras: áridos ligeros (perlita, vermiculita, perlas de poliestireno, piedra pómez,etc.)

Aditivos: Estos son compuestos químicos que confieren o modifican las características del producto, entre los que podríamos considerar retenedores de agua, hidrofugantes, fibras, aireantes, acelerantes, retardantes, resinas sintéticas y otros. En general, los aditivos actúan sobre: la trabajabilidad, la permeabilidad al agua, la impermeabilidad al vapor de agua, la adherencia y la resistencia.

¿Qué características tienen?

El mortero monocapa tiene una serie de características propias fundamentales como son:

  • Adherencia al soporte.
  • Impermeabilidad al agua de lluvia.
  • Permeabilidad al vapor de agua.
  • Durabilidad.

Alcanzar estas propiedades depende no sólo de la naturaleza interna del mortero sino de ciertas condiciones externas como son: la preparación previa del soporte, la aplicación del producto y la protección del revestimiento.

Adherencia

La adherencia es la capacidad del mortero para fijarse al soporte. En el monocapa se trata de una adherencia mecánica conseguida gracias al cemento. Esta adherencia se ve mejorada en algunos casos por la existencia en su formulación de resinas sintéticas. La mayor o menor adherencia a un soporte depende, además del cemento y de las resinas, del estado, rugosidad y preparación previa que se haga del mismo, y de la capacidad de retención de agua del mortero.

Estanqueidad al agua de lluvia

Es una característica importante en un mortero de revestimiento. Se considera que el revestimiento asegura la estanqueidad cuando sólo absorbe una pequeña cantidad de agua que es eliminada por evaporación sin llegar al soporte, entre dos periodos de lluvia. Esta característica del mortero depende de la capilaridad, la resistencia a la fisuración así como del espesor y compactación del producto aplicado.

Permeabilidad al vapor de agua

Es la capacidad del material de permitir el paso de vapor de agua a través de él y lograr el equilibrio higrotérmico entre el interior y exterior, limitando el riesgo de condensaciones sobre el soporte, punto en el que tiene relación con la impermeabilidad.

Durabilidad

La durabilidad es la suma de varios parámetros y supone cumplir con los requisitos estéticos de uniformidad del color y textura y con los de protección, con el paso del tiempo.

Con el fin de obtener una plena satisfacción en el acabado final del producto, tan importantes son las propiedades del mortero, y el cumplimiento de las especificaciones del fabricante como su aplicación en obra.

¿Qué tipos de acabado tienen?

Los acabados que pueden realizarse en la superficie de estos morteros son muy diversos y sus nombres pueden variar según la zona geográfica.

Comúnmente podemos distinguir:

Acabado Raspado o Labrado: El mortero monocapa se deja endurecer durante un período de tiempo variable, según condiciones ambientales, permitiendo a continuación rasparlo con una llana metálica de púas hasta conseguir la textura deseada. Como finalización se cepilla el revestimiento con un cepillo de cerdas blandas para eliminar las partículas sueltas.

Fuente: Construmatica.com

Acabado Gota o Tirolesa: se consigue proyectando un salpicado del mismo material sobre la primera capa cuando ésta ya ha endurecido parcialmente.

Acabado Chafado: se consigue aplastando con la llana sobre el paramento el acabado a gota, cuando ha endurecido parcialmente.

Fuente: Construmatica.com

Acabado Fratasado: su ejecución es similar a la de un revoco de un mortero convencional pasando sobre la capa tendida aún fresca un fratás. Para evitar posibles problemas de destonificación del monocapa se aconseja usar este acabado en zonas pequeñas.

Fuente: Construmatica.com

Acabado Rústico: suele conocerse por la proyección de una segunda capa sin operación suplementaria para conseguir determinados efectos estéticos.

Fuente: Construmatica.com

Acabado de Piedra Proyectada: se logra cuando después de tender el monocapa se proyecta manualmente un árido seleccionado. A continuación, y con ayuda de una llana, se embute ligeramente la piedra para conseguir que ésta y el mortero queden al mismo nivel. Entre el trasdós de la piedra y el soporte deben existir al menos 8 mm de mortero.

Fuente: Construmatica.com

El árido proyectado debe ser procedente de machaqueo sin agujas ni lajas, limpio y sin finos, y se comercializa en alguno de los tamaños nominales siguientes: 3-5 mm, 4-7 mm y 8-12 mm.

¿Qué ventajas tienen?

  • Se ahorra una gran cantidad de tiempo, ya que su proceso de ejecución es muy rápido y además llegan a la obra listos para usarse.
  • Es un material muy económico en comparación a otros, además no tienes la necesidad de poner pintura, por lo que también te ahorras los costes de ese proceso.
  • Como ya hemos visto anteriormente, tiene una amplia gama de acabados y colores para su última fase del revestimiento.
  • Fácil mantenimiento y reparación
  • Normalmente tienen una garantía superior o igual a 8 años por parte del fabricante
  • Evita problemas de desprendimiento de fachadas.

Por todas estas ventajas y las características que hemos visto anteriormente el Mortero Monocapa es la mejor solución para los revestimientos de  fachadas.

¿Cuál es el proceso de Ejecución de un Mortero Monocapa?

Comienza con el proyecto y la evaluación de los soportes para poder valorar la necesidad de un tratamiento previo, la elección del monocapa idóneo y la disposición de juntas y despieces.

Evaluación del soporte

Los soportes habituales pueden ser fábricas de ladrillo, hormigón y prefabricado de hormigón, hormigón in situ, enfoscados de mortero, bloque cerámico, o bloque de áridos ligeros. No debe ser usado sobre soportes de nula porosidad o rugosidad, como yeso, pintura, metales, vidrio o plásticos.

Fuente: Construmatica.com

En el caso de bloques de áridos ligeros, hormigón celular u hormigón se debe aplicar entre el monocapa y el soporte una capa intermedia de puente de adherencia que facilite el anclaje. Tradicionalmente los Documentos de Idoneidad Técnica (DIT) identifican los siguientes requerimientos para el soporte:

  • Resistencia. No debe ser degradable ni deformable.
  • Limpieza. El soporte estará libre de polvo, musgos, aceites, desencofrantes, pinturas, morteros degradados, etc.
  • Planeidad. Las rebabas de llagas y tendeles deben picarse. Si existen coqueras, hay que rellenarlas. Cuando haya una falta de planeidad se debe aplicar una capa de regularización preferiblemente con el mismo mortero, debiendo dejar un acabado con la suficiente rugosidad que favorezca un correcto anclaje. Este es un factor importante en la calidad del acabado.
  • Rugosidad. La rugosidad del soporte o base sobre la que se aplica el monocapa, favorece la adherencia y por ende la durabilidad del revestimiento. Sobre soportes demasiado lisos es conveniente disponer de un puente de adherencia, o generar rugosidad mediante alguno de los métodos tradicionales (picado con puntero, chorreado de arena, mallas de fibra fijadas, etc.).
  • Porosidad. El soporte debe poseer suficiente porosidad; si es escasa puede ser compensada con un aumento de la rugosidad.
  • Estabilidad. Debe asegurarse que la mayor parte de las retracciones en el soporte ya han tenido lugar, y que las posibles fisuras se han estabilizado.

Para preparar el mortero monocapa debe administrarse la cantidad de agua indicada por el fabricante según las condiciones ambientales y del soporte. Es fundamental mantener las proporciones de mezcla a lo largo de la obra para obtener resultados homogéneos. El producto debe amasarse, preferiblemente, de manera mecánica en hormigonera, con una batidora a bajas revoluciones (aproximadamente 400 rpm) o en la máquina de proyección. De esta manera, se consigue una mezcla sin grumos y homogénea. Se desaconseja la mezcla manual porque no garantiza ni la homogeneidad del producto ni la hidratación correcta del material. Debido a los aditivos que llevan estos morteros es necesario un tiempo de reposo indicado por el fabricante después del amasado para permitir la correcta humectación y desarrollo de sus funciones.

Debe mantenerse el mismo proceso de preparación en todas las amasadas (misma batidora, proporción de agua, tiempo de amasado).El tiempo de vida de la mezcla generalmente es suficiente para permitir una puesta en obra correcta, variando en función de las condiciones ambientales. No procede, una vez que haya comenzado el fraguado, reamasar el producto o añadir más agua para poder utilizar el material.

Aplicación del producto

Se comienza asentando los junquillos para delimitar los despieces propuestos por el proyectista, en bandas que permitan un espesor final de al menos 8 mm. A continuación, se aplica el mortero en una o dos capas, siendo la primera de regularización, con un espesor de 3-4 mm. El resultado debe ser un espesor medio total del producto aplicado no inferior a 10 mm con espesores medios de 15 mm, aumentándose en las fachadas más expuestas. No se deben superar los 20 mm de producto aplicado en una sola capa.

Fuente: Construmatica.com

Cuando se llega a encuentros entre materiales de distinta naturaleza (forjados, pilares, cajas de persiana, ángulos de puertas y ventanas, etc) se recomienda colocar mallas de fibra de vidrio resistente o protegida frente a los álcalis, de 10×10 mm. de luz de malla. Ésta debe cubrir la unión unos 30 cm como mínimo y, en los ángulos mencionados, se situará diagonalmente en trozos de 20×40 cm.

Fuente: Construmatica.com

La malla debe colocarse tras tender una capa de mortero sobre el soporte. A continuación, se fija la malla y se cubre con una segunda capa de modo que quede centrada en el espesor del monocapa.

Juntas

Se pueden encontrar dos tipos de juntas:

Juntas estructurales en el soporte. El revestimiento debe interrumpirse obligatoriamente coincidiendo con las juntas estructurales.

Juntas de trabajo en el mortero. Cumplen una triple función:

  • Evitan la aparición de fisuras, al absorber las dilataciones y contracciones en el mortero.
  • Facilitan la aplicación (evitando empalmes, diferencias de tonalidad en paños grandes o entre distintos niveles).
  • Mejoran el aspecto estético y articulan el despiece de la fachada.

La distancia entre juntas máxima usualmente recomendada es la siguiente:

  • 2,20 m entre juntas horizontales, coincidiendo con cantos de forjado.
  • 5-7 m en juntas verticales.

Las juntas se ejecutan colocando junquillos fijados, bien por adhesión a una primera capa de mortero o bien clavados al soporte. Si se disponen juntas sobre soportes de distinta composición es preciso situar mallas de fibra de vidrio con resistencia a los álcalis.

Fuente: Construmatica.com

Si te interesa ver cómo se aplica el Mortero Monocapa te recomendamos ver el siguiente video

Recomendaciones

Con carácter general no se debe aplicar el mortero monocapa por encima de 35 ºC ni por debajo de 5 ºC y se debe evitar la aplicación en caso de lluvia o peligro de heladas ya que favorece la aparición de eflorescencias. En estos casos es preciso proteger el paramento.

En soportes antiguos o cuando se tengan dudas sobre su estabilidad es recomendable el uso de monocapas ligeros, además de contemplar la posibilidad de armar el revestimiento con malla, ya que los revestimientos demasiado rígidos pueden provocar el desprendimiento del soporte.

Tampoco debe aplicarse el mortero monocapa sobre paramentos en que exista riesgo de filtraciones, paso de humedad por capilaridad, donde el agua pueda permanecer estancada, o en superficies inclinadas expuestas a la acción directa del agua de lluvia.

Se deben tomar las medidas constructivas necesarias para evitar que el agua de lluvia no discurra de forma permanente por el revestimiento pues se podrían producir carbonataciones diferenciales del monocapa.

Los monocapa de tonos oscuros son menos duraderos por la mayor visibilidad de las eflorescencias y por la mayor absorción de radiación solar que aumenta las deformaciones de origen térmico.

En caso de desecación prematura del monocapa por fuerte insolación, viento y/o alta temperatura, es conveniente humedecer el paramento a las 24 horas de la aplicación del mortero. De esta manera, se favorece la hidratación completa del cemento. En monocapas de colores oscuros debe cuidarse este proceso de rehumectación, pues pueden alterarse las características estéticas del producto.

Con el fin de evitar la humedad capilar en el zócalo del edificio, no es conveniente disponer el revestimiento monocapa hasta el nivel del suelo.

¿Qué es un Revestimiento Monocapa? 

Un revestimiento Monocapa es un componente superficial que forma una sola capa constructiva, es decir, conforma una sola capa de un mismo material con una misma dosificación. Al contrario que sus otras variantes, las cuales se forman gracias a la superposición de varias capas de distintos productos según la finalidad que tengan.

Se encuentran dentro del grupo de los revestimientos continuos, un claro ejemplo de ello son los revestimientos de pintura, los cuales aunque se apliquen dos capas del mismo producto no se consideran que sean “capas constructivas” por lo que siguen estando dentro del grupo de las Monocapas.

¿Qué condiciones de diseño se dan en los revestimientos Monocapa?

A la hora de realizar un revestimiento Monocapa hay que tener en cuenta una serie de consideraciones ya que es este material el que determina el aspecto final del edificio.

El Ambiente

Este es uno de los factores más importantes ya que puede condicionar hasta el uso de la monocapa como revestimiento. 

  • En determinadas condiciones con mucha humedad o con muchos cambios bruscos de temperatura este revestimiento no es el adecuado ya que es necesario un periodo de secado y que no se formen redes de hielo en el material.
  • Por otro lado en zonas urbanas con mucho tráfico, la contaminación creada se va acumulando en forma de suciedad en las fachadas, lo que dificulta enormemente su extracción. 
  • En entornos en los que llueve con facilidad es mejor utilizar otro tipo de materiales, sobre todo en los zócalos, ya que la acción del agua deteriora el revestimiento.

El Acabado

El Mortero Monocapa, gracias a sus propiedades, tiene una amplia variedad de acabados según el producto y la estética deseada, los más comunes son el raspado, la piedra proyectada o el abujardado.

Si quieres saber más acerca de los acabados del Mortero Monocapa te recomendamos seguir este enlace.

El Soporte

El soporte es otro aspecto muy importante en el diseño de estos revestimientos, es justo el material donde se aplica, y es imprescindible que sean compatibles elástica y mecánicamente, más aún si estamos realizando trabajos de rehabilitación, donde es muy común que existan soportes frágiles.

Por otro lado también necesita disponer de una serie de características como la porosidad, rugosidad y absorción y debe ser lo más homogéneo posible para que pueda ser aplicado con éxito.

El Color

Existen una amplia variedad de colores y tonalidades para los revestimientos Monocapa, es por ello que no deben mezclarse y  basta con formularlos. A la hora de elegir el mejor color siempre es mejor opción elegir el más claro posible, ya que los más oscuros tienen más posibilidades de deteriorarse, ya sea por la decoloración o fisuración causados por el calor.

Características de Uso

Según donde se disponga la fachada vamos a elegir si utilizar el revestimiento Monocapa u otro tipo, ya que si por ejemplo intuimos que pueden pintar nuestra fachada, o prevemos que va a estar sometida a mucho desgaste  es mejor opción elegir otro tipo de revestimientos que tenga sistemas anti pintadas o con proyecciones áridas respectivamente.

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