Trasladar. Primeros Auxilios.


Los Primeros Auxilios son esenciales para salvar vidas. Uno de los pasos a seguir en el proceso de tratamiento de una persona accidentada es el traslado a una zona segura o a un centro sanitario. En este artículo te vamos a enseñar cómo llevar a cabo el traslado de forma segura.

¿Qué es el traslado en Primeros Auxilios?

El traslado en Primeros Auxilios se basa en el procedimiento de mover a las víctimas desde el lugar del accidente hasta otro destino con el objetivo de que estas puedan recibir los primeros auxilios que necesiten y/o la asistencia sanitaria si fuese necesario.

Si quieres saber cómo realizarlo y conocer un poco más acerca de los Primeros Auxilios, sigue leyendo.

¿Cómo se realiza el traslado en Primeros Auxilios?

El traslado debe realizarse teniendo en cuenta los medios adecuados de personas, dispositivos o elementos mecánicos. Para ello es necesario elegir el método de traslado adecuado en función del tipo de lesión de las víctimas, el estado en que se encuentran o la disponibilidad de personas, dispositivos y elementos mecánicos.

El traslado debe realizarse con el máximo cuidado y atención que sea posible para así poder evitar movimientos que provoquen lesiones adicionales a las que ya se han producido en el accidente.

Se tiene que prestar especial atención a:

  • Las lesiones de columna vertebral que pueda tener, en las que se debe mover al accidentado en bloque, con el objetivo de evitar lesiones sobre la médula espinal.
  • Los desplazamientos por carretera si el firme está en mal estado.

Evitar realizar traslados apresurados siempre que sea posible.

La duración del traslado tiene que ser la mínima posible.

En el caso de que la víctima se encuentre atrapada entre chatarra, haya caído en espacios estrechos, haya ocurrido un aplastamiento, etc., sería necesario el uso de métodos especializados para de esta forma mover a la víctima evitando riesgos adicionales que puedan empeorar sus lesiones.

El traslado puede constar de dos fases:

  • La primera fase se define desde el lugar donde se han accidentado las víctimas hasta el lugar donde recibirán la asistencia sanitaria.
  • La segunda fase es aquella que se sitúa desde donde se les han aplicado los primeros auxilios hasta el centro médico externo de referencia donde se realizará el tratamiento definitivo de las lesiones.

Según el número de socorristas, se pueden utilizar diferentes sistemas para trasladar a las víctimas.

Traslado con un solo socorrista:

  • Arrastre.
  • Carga.

Traslado con dos socorristas:

  • Carga.
    • Puente.
    • Sillita de la reina.

Traslado con tres o más socorristas:

  • Carga.
    • Puente.
    • Cuchara.

Este vídeo te puede ayudar a comprender los distintos tipos de traslado.

Técnicas de traslado por arrastre

La técnica de traslado por arrastre es de utilidad cuando existen peligros inminentes que hacen imprescindible salvar y trasladar a la víctima sin haber estabilizado sus partes lesionadas con anterioridad.

  • Arrastre simple: para realizar este tipo de arrastre lo que se debe hacer es agarrar al lesionado por los antebrazos o si eso no es posible se agarra por los pies, con una manta o por la ropa y se arrastra. Para el arrastre, el socorrista debe caminar hacia atrás en dirección a un lugar seguro. Este tipo de arrastre se realiza sobre suelos lisos.
  • Arrastre axilar: en este tipo de arrastre el socorrista debe tomar por detrás al lesionado, con los brazos a través de las axilas y agarrarse de las manos para luego caminar hacia atrás. Esta técnica es útil si es necesario bajar o subir escaleras.
  • Arrastre de bombero: este tipo de arrastre se utiliza en casos de incendios. El primer paso es llegar al lugar donde se encuentra la víctima arrastrándose por el suelo. Después se coloca a la víctima boca arriba y se le atan las muñecas con un pañuelo, correa, etc. Una vez atadas, el socorrista debe colocarse sobre la víctima y pasar las manos del lesionado por encima de su cabeza, quedando de esta forma colgando. Después de eso se moviliza gateando y arrastrando al víctima hacia un lugar seguro. Se utiliza para los casos en los que no exista fractura en hombros o manos. 
  • Arrastre con manta: se utiliza una manta, sábana, toalla, etc. extendiéndose la misma al lado del lesionado en posición de seguridad y colocándose la manta plegada lo más cerca posible de él. Una vez colocada la manta, se gira al accidentado hacia la posición normal para que quede encima de la manta. El propio arrastre se realiza agarrando la manta desde el lado donde se encuentra la cabeza del lesionado

Técnicas de traslado por carga

La técnica de traslado por carga es de utilidad cuando están disponibles uno o varios socorristas, cuando la víctima no presenta lesiones mayores, o también cuando se requiere una evacuación rápida.

  • Caballito asegurado: Para realizar este tipo de carga el socorrista debe colocar al lesionado sobre su espalda agarrándolo por sus manos para asegurarlo, el socorrista se traslada caminando.
  • Abrazo de la novia: Esta carga es recomendable utilizarla para el traslado de niños o personas que tienen lesiones leves en extremidades inferiores. Se basa en tomarlos con los dos brazos pegados al pecho.
  • Sillas comerciales: Para esta carga se utiliza una silla rígida en la cual la víctima es transportada sobre ella entre dos socorristas.
  • Silla con cuatro brazos: Se necesitan dos socorristas. Se realiza colocando uno de los brazos agarrando el brazo opuesto y éste a su misma vez se coloca sosteniendo el brazo del otro socorrista.
  • Silla con tres brazos asegurador: es una variante de la silla con cuatro brazos, pero se realiza en forma de triángulo y uno de los socorristas colocará uno de sus brazos en el hombro del otro.
  • Muleta humana: En este tipo de carga el socorrista debe pasar su brazo sobre el hombro del lesionado para servirle de apoyo.
  • Carga de bombero: La carga de bombero consiste en que el socorrista toma al lesionado por sus brazos y lo coloca sobre sus hombros pasando uno de los brazos en medio de las piernas de este y además se asegura agarrando con una mano el brazo del lesionada y con la otra la pierna

Puedes aprender a realizar los traslados por carga y por arrastre con este vídeo.

Traslado con camilla

El traslado con camilla es el procedimiento ideal para trasladar heridos. La camilla Neil-Robertson es la más adecuada debido a que en ella el herido queda perfectamente fijado y se puede suspender, lo que la hace muy recomendable para traslados verticales. El colchón de moldeo al vacío se adapta a la perfección al paciente y también permite inmovilizar completamente en horizontal.

Para el transporte de un herido en una camilla se deben tener en cuenta las siguientes normas:

  • Es conveniente llevar la camilla hasta el lugar donde se encuentra el accidentado, y no al contrario.
  • Es imprescindible colocar al herido en la camilla con extremo cuidado, respetando en todo momento el bloque cabeza-cuello-tronco-piernas. Se pone la camilla sobre el suelo y se levanta a la víctima hasta colocarla sobre ella lo más delicadamente posible. Cuando el accidentado esté consciente se le acuesta boca arriba, a excepción de que tenga heridas en el tórax, colocándolo semisentado. Si está inconsciente se le colocará en posición lateral de seguridad, salvo que se sospeche fractura de columna. En este caso, tenga consciencia o no, si presenta vómito, se debe lateralizar.
  • Abrigar de forma conveniente, puesto que el frío perjudica notablemente al herido. La inmovilidad, la hemorragia o algún trauma puede hacer que disminuya la resistencia al frío.
  • Sujetar al herido para evitar que se caiga. Es necesario sujetar al herido mediante correas o cintas, debido a que cualquier movimiento brusco puede hacer que salga despedido de la camilla.
  • Levantar la camilla con sumo cuidado. Para el transporte del herido los dos camilleros deben colocarse de rodillas en cada extremo de la camilla. A la voz del situado en la parte posterior se ponen ambos en pie. Durante el transporte, los camilleros deben ir con el paso cambiado y mantener horizontal la camilla.

Para aprender más acerca del traslado con camilla, puedes consultar el siguiente vídeo.

Improvisación de camillas

Si no se dispone de una camilla, es posible improvisar una con elementos que se tenga a mano:

  • Con manta. Para improvisar una camilla se toma una manta que sea fuerte, se acuesta al lesionado en posición de seguridad, pero se enrollan los lados de la manta de manera que queden del tamaño del cuerpo de la víctima y el traslado debe ser realizado por seis socorristas.
  • Manta y tubos. Se utiliza una manta y dos tubos o palos fuertes, colocando la manta extendida en el suelo y se doblan los extremos superiores e inferiores hacia adentro. Se coloca un tubo un poco separado del centro y se dobla la parte más corta. El otro tubo se coloca sobre las dos partes de la manta y se dobla el extremo que sobra.
  • Tablas. Se improvisa cualquier tabla resistente y rígida. Estas son las camillas perfectas en el traslado de lesionados politraumatizados, que tengan posibles fracturas de columna o tengan lesiones graves.

En el siguiente vídeo puedes ver un ejemplo de camilla improvisada.

Técnicas de inmovilización

La inmovilización consiste en el procedimiento que se encarga de limitar el desplazamiento de un hueso o de una articulación lesionada a través de la utilización de una ortesis. También es utilizado en primeros auxilios para diversos tipos de heridas, fracturas o lesiones, o para mantener al paciente sin movimiento en la lesión hasta que lo atienda el personal sanitario. 

Según la zona del cuerpo afectada, existen varias técnicas de inmovilización:

  • Collarín cervical

Previamente a colocar un collarín debemos descartar lesiones en la zona del cuello que puedan pasarse por alto si colocamos el collarín. una vez examinada la zona, hay que colocar la columna vertebral recta, pedir a alguien que sujete de manera firme la cabeza del herido, retirar el pelo o cualquier accesorio que pueda ser un obstáculo para la colocación del collarín y además tapar cualquier posible herida en esa zona. Finalmente debemos fijar el collarín con las sujeciones.

  • Inmovilizador de cabeza

Se utiliza de manera complementaria al collarín y a la camilla para conseguir una completa inmovilización cervical en pacientes que puedan presentar un traumatismo craneoencefálico o cervical. Para ello, el primer paso es descartar hemorragias en el oído. Una vez descartadas hemorragias, procedemos a colocar el collarín cervical, y después la base del inmovilizador sobre la base de la cabeza de la camilla, fijándola con las tiras de velcro. Después se fijan las dos piezas trapezoidales suavemente y fijamos las correas que sujetan la cabeza colocando primero la de la barbilla y luego la de la frente.

  • Inmovilización espinal

Para inmovilizar la columna vertebral se suele utilizar un inmovilizador de Kendrick, que gracias a su forma permite además la inmovilización de pacientes atrapados. Inmovilizaremos el cuerpo con sus tres cintas a la altura del tórax y la cabeza, gracias a sus cintas de velcro que se adaptan a la barbilla y a la frente.

  • Inmovilización de extremidades

Si sospechamos que un paciente puede presentar una fractura en alguna de sus extremidades, es conveniente inmovilizarla para que esta no vaya a más. Después de haber realizado una valoración primaria y secundaria del paciente y haber comprobado que se puede inmovilizar la zona sin dolor, debemos cortar la ropa de la zona si es necesario y despejarla totalmente. Debemos seleccionar la férula que mejor se adapte al tamaño de la extremidad, tomar el pulso radial o el pulso medio del paciente, comprobar la sensibilidad de la zona afectada y, para finalizar, colocaremos la férula adecuada en cada caso.

¿Qué material se necesita para llevar a cabo el traslado?

Los elementos necesarios para realizar el rescate de las víctimas son:

  • Escaleras.
  • Plataformas elevadoras.
  • Cordajes.
  • Otros.

Los elementos que se necesitan para realizar el traslado son:

  • Litera.
  • Ambulancia.
  • Otros.

¿Qué son los Primeros Auxilios?

Los Primeros Auxilios son todas aquellas actuaciones y técnicas relacionadas con la atención inmediata que se le debe dar a una persona enferma, lesionada o accidentada en el mismo lugar de los acontecimientos, previo al traslado a un centro hospitalario. 

Consisten básicamente en la primera ayuda, que es imprescindible y necesaria, y que tiene como objetivo aliviar el dolor, la ansiedad del herido y evitar el agravamiento de su estado.

Principios generales de los Primeros Auxilios

  • Evaluar la situación antes de actuar

La primera fase de la asistencia es realizar una inspección del lugar del accidente identificando aquellos factores o situaciones que pueden empeorar la situación de los heridos e incluso de nosotros mismos. Se deben evitar más riesgos.

  • Estar tranquilos y actuar con rapidez

Las emociones pueden afectar a nuestros actos, por lo que es importante mantener la calma para poder actuar de forma correcta. Pero además hay que tener en cuenta que el herido no puede esperar, así que hay que estar calmados pero rápidos para poder salvarle la vida.

  • Examinar al herido

Se debe realizar una correcta evaluación del herido para conocer su estado de consciencia, respiración y pulso. Esto es imprescindible ya que influirá en las posteriores técnicas de primeros auxilios.

  • Otros consejos generales
  • Evitar aglomeraciones
  • No mover a la persona herida si no es imprescindible
  • No dar de comer, beber ni medicar al herido
  • Tranquilizar al herido y mantenerlo caliente
  • Abstenerse si no se sabe qué hacer con seguridad

¿Qué es la conducta PAS?

La conducta PAS se basa en tres pasos básicos:

Se debe proteger al accidentado y al propio salvador. Es necesario alejar el peligro para no provocar más accidentes o no empeorar la situación del herido. En esta fase se identifican los peligros que existan y se eliminan. Es necesario apartar al accidentado y a terceras personas de las zonas de riesgo, evitando en todo momento que se formen aglomeraciones en torno a las víctimas. Se debe señalizar el lugar del accidente y tomar las precauciones adecuadas para evitar contagios.

  • Avisar a los servicios de socorro

En primer lugar se debe tranquilizar a la víctima y avisarle de que se va a pedir ayuda, y activar el plan de primeros auxilios previsto en el plan de seguridad y salud. Una vez activado el plan, avisar al personal sanitario encargado de proporcionar los primeros auxilios, traer un botiquín y activar los recursos externos que se hayan previsto.

Una vez realizados los dos primeros pasos, ya se procede a socorrer a los heridos poniendo en práctica nuestros conocimientos en Primeros Auxilios. Se debe proceder con calma y serenidad, tomando el mando de la situación y tranquilizando a las víctimas. Es necesario priorizar el orden y tipo de atención que estas deben recibir y adoptar las medidas de protección necesarias para evitar el contacto directo con los fluidos corporales de la víctima. No debe mover al accidentado si no es estrictamente necesario, ni proporcionarle comida ni bebida.

¿Qué es la RCP y cómo realizarla?

La técnica RCP consiste en la Reanimación Cardiopulmonar. La Asociación Estadounidense del Corazón utiliza las letras C-A-B para ayudar a recordar los pasos de esta técnica: compresiones (compressions), vía respiratoria (airway) y respiración (breathing).

  • Compresiones

El primer paso para realizar las compresiones es acostar a la persona de espalda sobre una superficie firme. Arrodíllate junto al cuello y hombros de la persona, y coloca la base de la palma de una de las manos sobre el centro de su pecho. Mantén los codos estirados y coloca los hombros directamente encima de tus manos. Con el peso, no solo de tus brazos sino de toda la parte superior de tu cuerpo, comprime el pecho al menos unos 5 centímetros con firmeza a un ritmo de 100 a 120 compresiones por minuto. Continúa realizando compresiones hasta que haya señales de movimiento o hasta que llegue el personal médico si no tienes formación, o procede a abrir las vías respiratorias si estás capacitado.

  • Vías respiratorias

Como ya hemos mencionado, debes tener formación en reanimación cardiopulmonar para realizar este paso. Si ya se han realizado 30 compresiones, procede a abrir las vías respiratorias de la persona inclinándole la cabeza y levantando el mentón. Coloca la palma de tu mano sobre su frente e inclina la cabeza hacia atrás, mientras con la otra mano levantas el mentón hacia delante.

En el siguiente vídeo puedes aprender de forma más visual la maniobra frente-mentón.

  • Respiración

La respiración de rescate puede ser de dos formas: boca a boca o boca a nariz si la boca está lesionada o no se puede abrir. Con las vías respiratorias abiertas, aprieta las fosas nasales para la respiración boca a boca y cubre la boca de la persona con la tuya. Realiza dos respiraciones de rescate. Tras la primera respiración debes observar si se eleva el pecho. Si lo hace, proporciona la segunda respiración. Si no, repite la maniobra de abertura de las vías respiratorias antes de proporcionar la segunda. Después de dos respiraciones, vuelve a dar 30 compresiones en el pecho.

Si consigues un desfibrilador, aplícalo y sigue las instrucciones. Administra una descarga y reanuda la reanimación cardiopulmonar. Continúa con la reanimación hasta que haya señales de movimiento o hasta que llegue el personal médico de emergencias.

Puedes aprender a realizar la RCP en adultos con este vídeo.

La técnica de reanimación cardiopulmonar para niños es la misma que para un adulto, aunque tiene algunas modificaciones. Si el niño es pequeño, realiza las compresiones con una mano en vez de con las dos, o en el caso de los bebés, utiliza solo dos dedos. Si vas a utilizar un desfibrilador, asegúrate de que usas las almohadillas pediátricas, aunque si no dispones de ellas, puedes utilizar las de adulto. Si se trata de un bebé, en la respiración de rescate, cubre con tu boca su boca y nariz.

Si quieres saber cómo realizar la RCP a niños mayores de un año, puedes aprender aquí, o en el caso de lactantes aquí.

¿Cómo han cambiado los Primeros Auxilios con el Covid-19?

Actualmente, con el Covid-19, existe un riesgo de infección al realizar la Reanimación Cardio Pulmonar (RCP), aunque ese riesgo es pequeño en comparación con la inevitabilidad de que muera una persona por no brindarle asistencia en un paro cardíaco. 

En el 2015, el ERC (European Resuscitation Council), en sus recomendaciones de Soporte Vital Básico, dejaba al reanimador elegir si realizar insuflaciones o solo compresiones torácicas.

Frente a la pandemia actual, se deben extremar las precauciones y la seguridad personal, ya que durante las maniobras de resucitación existe riesgo de infección cruzada. Debido a esto, el ERC ha publicado una guía de SVB en abril de 2020 indicando ciertas adaptaciones temporales, sobre todo para los reanimadores no formados:

  • Para identificar si el herido respira, no escuchar ni sentir la respiración colocando la oreja y la mejilla cerca de la boca de este.
  • Llamar al 112 utilizando el manos libres y seguir las instrucciones dadas.
  • Si hay riesgo de infección, se debe colocar un paño sobre las vías respiratorias del herido y si hay acceso a mascarillas u otros EPIS, deben usarse.
  • Realizar la RCP únicamente mediante compresiones torácicas.
  • Si hay un DEA a mano, realizar una desfibrilación hasta que llegue emergencias.
  • Después de realizar RCP, lavarse las manos con agua y jabón, o con gel a base de alcohol.

Se deben conocer los riesgos potenciales y las medidas de protección necesarias. La decisión sobre el método de intervención es individual, pero sin poner en peligro a una tercera persona. Se debe equipar al personal de PA con los EPIS necesarios y con formación específica para poder realizar sus funciones con seguridad.

Debido a la pandemia es necesario realizar varias adaptaciones, pero los primeros auxilios siguen siendo indispensables para salvar vidas.

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